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Guardiola dirigió su último partido de Liga
Pep Guardiola vivió su último partido en el banquillo en un partido de Liga, pero ya se reconoce su influencia: Es el entrenador azulgrana más laureado; Nunca el Barça había marcado tantos goles; Más que un técnico, el club puede resentirse tras su marcha.
Pep Guardiola ya se ha despedido del Camp Nou, el pasado sábado dijo adiós a la Liga y se marchó a su casa, para reponer fuerzas y volver a tener ganas de fútbol. La cuenta atrás es imparable. El se irá, pero deja su impronta. Su legado en el Barcelona es incuestionable.
Guardiola se marcha como el técnico más laureado de la historia del club. Hasta que él llegó el honor lo tenía Johan Cruyff, con 11 títulos. Él ha conseguido 13 en estas cuatro temporadas y puede subir el listón hasta los 14 si su Barça consigue batir al Athletic de Marcelo Bielsa en la final del Vicente Calderón.
"Pasará el tiempo y habrá un equipo que nos supere", afirmó hace una semana el técnico, pero no parece fácil. Sobre todo, no un año detrás de otro.
Si algo se le ha reconocido a Guardiola por encima de todo lo demás han sido la belleza y la precisión con las que su equipo, formado siempre masivamente por jugadores criados en la cantera, ha jugado al fútbol. Más allá de palabras con las que se quiera calificar el virtuosismo azulgrana, los números cantan. Y ahí están los que demuestran que hasta que llegó Pep nunca el Barça había conseguido marcar tantos goles.
Con Helenio Herrera, en la temporada 59-60, se lograron 143 goles en 49 partidos. Los mismos que consiguió el equipo de Robson en la 96-97, en 60 partidos. Guardiola los ha pulverizado. Ya en su primer año, el Barça marcó 158 goles en 62 encuentros. Ésta ha sido la mejor, con 180 goles en 64, y aún quedan dos más.
Si el Barça es más que un club, Guardiola ha sido algo más que un entrenador. En muchas ocasiones fue la única voz también del club en temas institucionales. En teoría Rosell y su junta lo han hecho de forma impecable para asegurar la continuidad de la herencia de Pep. El mismo día que anunció su marcha, el club comunicó que Tito Vilanova sería su sucesor. Sobre el papel, nadie mejor que la mano derecha de Guardiola para atenuar el golpe de la pérdida.
Pero, Pep reservó el momento más íntimo de su despedida a sus familiares, que le acompañaron en el césped del Camp Nou una vez terminado el homenaje que le brindó el club y la afición. Con el estadio vacío, el entrenador del Barça saltó al terreno de juego junto a sus padres, Valentí y Dolors, su compañera Cristina y sus tres hijos (Marius, María y Valentino).
Lejos de los objetivos de las cámaras, Guardiola se despidió del feudo azulgrana a su manera, como ya hiciera en 2001 tras poner fin a su etapa como jugador culé. Once años después, Guardiola necesitó hacer lo mismo. Fue su momento, el más emotivo de todos, con las luces apagadas.
Por su parte, Leo Messi agradeció a Guardiola todo lo que le ha aportado a su carrera a través de su perfil en las redes sociales: "Guardiola ha sido demasiado importante en mi carrera", declaró Messi a través de su perfil en la red social Weibo, agradeciendo al técnico su apoyo todos estos años, de la misma manera que también mostró su cariño "a quienes se ponen felices con mis goles”.
Messi también quiso explicar los motivos por los que le dedicó a Pep Guardiola el último gol logrado el sábado ante el Espanyol: “Fue un partido que me emociono mucho. Sentí la necesidad de abrazar a Pep para agradecerle y porque me salió así. Siempre lo apeciaré y siempre tendrá mi respeto”, declaró el argentino, que no explicó que fue previamente Mascherano quien le animó a celebrarlo con su entrenador.
Pep, confirmó que se enteró del ascenso de su segundo "el mismo día" de la rueda de prensa en la que anunció su marcha del Barcelona. "Tito sigue porque se siente fuerte, ha dado una lección de valentía y coraje para coger al Barça, porque tenía ilusión. Ojalá esté mucho tiempo, señal de que le han ido bien las cosas por aquí. Es lo más importante", ha dicho.
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